
Cuando se trata de delimitar espacios con seguridad, visibilidad y una excelente relación costo-beneficio, el cerramiento mediante malla eslabonada es una solución robusta y ampliamente utilizada. En este artículo analizamos por qué elegir el sistema de cerramiento con malla eslabonada de Mallasan S.A.S, qué ventajas aporta, en qué aplicaciones es más adecuado, y cómo optimizar su instalación para obtener mejores resultados — esto sirve para posicionar la palabra clave “cerramiento en malla eslabonada” de cara al SEO.

¿Qué es un cerramiento en malla eslabonada?
El término malla eslabonada (también llamada malla ciclónica o malla de rombo) se refiere a un tejido de alambre galvanizado que forma rombos y se enlaza tipo cadena, ideal para armar cercas o barreras de seguridad.
Un cerramiento en malla eslabonada consiste en instalar ese tejido sobre postes, tensores y accesorios adecuados, para crear una barrera física perimetral que delimita un área, protege contra intrusiones, o simplemente organiza el espacio.
Por qué elegir la malla eslabonada de Mallasan
La empresa Mallasan S.A.S., con más de 30 años de experiencia en fabricación de mallas y productos metálicos, ofrece un portafolio adaptado a diferentes usos ― residenciales, industriales, agropecuarios.
Sus ventajas específicas son:
- Fabricación con alambre certificado y estándares de calidad, lo que asegura resistencia a la corrosión y uniformidad en los rollos.
- Disponibilidad de diferentes medidas de rollos y calibres, para adaptarse al tipo de cerramiento deseado.
- Excelente visibilidad y ventilación gracias al diseño abierto, sin perder funcionalidad como barrera física.
- Buena relación costo-beneficio y mantenimiento reducido: materiales galvanizados o con recubrimientos que prolongan vida útil.
Aplicaciones recomendadas del cerramiento en malla eslabonada
Este tipo de cerramiento es versátil y se puede adaptar a muchas situaciones:
- Residenciales y urbanas: delimitar jardines, viviendas, áreas comunes, parques. Con altura estándar para cierta seguridad pero sin bloquear visibilidad.
- Industriales y comerciales: bodegas, perímetros productivos, almacenes, zonas de acceso. Aquí la malla puede tener mayor altura, calibre más robusto, y accesorios de seguridad.
- Agropecuarios y rurales: fincas, lotes, delimitaciones de terreno, torres, corrales. Alta durabilidad frente a clima, viento, sol.
- Espacios deportivos, aulas al aire libre, canchas: donde se necesita demarcar el perímetro pero mantener visibilidad.
Medidas y especificaciones clave
Para garantizar un cerramiento óptimo, conviene tener en cuenta medidas. algunas de las medidas estándar de malla eslabonada son:
- Alturas típicas: 1,50 m, 1,80 m, 2,00 m, etc.
- Rollos de longitud: 10 m o 25 m.
- Calibres de alambre: dependen del uso (residencial vs industrial).
- Aberturas del tejido: por ejemplo, 2″ × 2″ (≈ 50 mm) en ciertos modelos.
Consejo: al planificar, define la altura del cerramiento, la distancia entre postes, el tipo de terreno y la necesidad de acceso (puertas, portones). Así podrás cotizar correctamente con Mallasan y elegir el rollo adecuado.
Ventajas frente a otras soluciones de cerramiento
- Costo más accesible que muros de concreto o paneles metálicos sólidos.
- Instalación más rápida: la malla es ligera, ofrece flexibilidad de adaptación al terreno.
- Visibilidad y ventilación: lo que puede ser preferible en espacios que no requieren opacidad total.
- Durabilidad: con tratamiento galvanizado o recubrimiento, la corrosión se reduce significativamente.
- Mantenimiento sencillo: menos elementos que pintar o renovar comparado con otras barreras.
Consejos de instalación y mantenimiento
Para asegurar que el cerramiento funcione y dure lo esperado:
- Ancla bien los postes con zapatas de concreto si el terreno lo requiere y coloca tensores al inicio y final del tramo para mantener la malla tensa.
- Al desenrollar la malla, evita deformarla. Estírala lentamente y fíjala al poste de arranque antes de fijar a los demás.
- Utiliza accesorios compatibles (abrazaderas, tornillos, platinas de sujeción) y considera recubrimiento anticorrosivo si el ambiente es agresivo (marino, industrial).
- Inspecciona periódicamente: revisa que la malla no esté floja, que no haya corrosión ni deformaciones, y sustituye los tramos afectados rápidamente.